INNOVACIÓN Y TENDENCIAS


Las primeras felicitaciones navideñas

13/12/2019

CATEGORíA: Creatividad-Diseño

En la Edad Media los monjes dibujaban pequeños grabados religiosos durante la época de la Natividad y después los vendían a peregrinos o visitantes pero el origen de la felicitación impresa en masa llegó unos siglos más tarde.


Henry Cole fue un diseñador inglés del siglo XIX que pretendía eliminar la brecha existente entre el arte y el diseñador y la producción industrial. El objetivo era “demostrar la unión del mejor arte con la manufactura”, había que reformar la producción, y pensó que “una alianza entre arte y fabricante promovería el gusto del público”. Así que le pidió a uno de sus mejores amigos, el pintor académico inglés John Callcott Horsley que diseñara lo que se ha considerado la primera tarjeta de Navidad producida comercialmente en 1843. Además, también creó un sobre prepago, precursor del sello postal actual.

 

Primera felicitación diseñada por Horsley en mayo de 1843. © wikimedia

 

El diseño de la primera tarjeta causó cierta controversia puesto que la imagen central escenificaba una cena navideña en la que podía verse a un niño pequeño bebiendo vino. A ambos lados había escenas de caridad, con comida y ropa entregadas a los pobres. Dos lotes con un total de 2.050 tarjetas fueron impresos y vendidos ese año por un chelín cada uno.

 

Las primeras tarjetas británicas rara vez mostraban temas invernales o religiosos, en cambio favorecían las flores, las hadas y otros diseños imaginativos que recordaban al receptor el acercamiento de la primavera. Las imágenes humorísticas y sentimentales de niños y animales fueron populares, al igual que formas, decoraciones y materiales cada vez más elaborados.

 

Expansión de la tarjeta navideña

En 1874, la firma de litografía inglesa Prang and Mayer comenzó a crear tarjetas de felicitación para el mercado de Estados Unidos, convirtiéndose así en la primera imprenta en ofrecer tarjetas en Estados Unidos. Su dueño, Louis Prang, se le considera el "padre de la tarjeta de Navidad estadounidense". En la década de 1880, Prang producía más de cinco millones de tarjetas al año mediante el proceso de grabado de cromolitografía. Sin embargo, la popularidad de sus tarjetas llevó a imitaciones más baratas acabando con su empresa. La llegada de la postal marcó el final de las elaboradas tarjetas de estilo victoriano, pero en la década de 1920, las tarjetas con sobres regresaron.

 

Felicitación de Prang and Mayer © wikimedia

 

La producción de tarjetas de Navidad fue, durante todo el siglo XX, un negocio rentable para muchos fabricantes de artículos de papelería, con el diseño de tarjetas en continua evolución con gustos y técnicas de impresión cambiantes. La marca ahora mundialmente reconocida Hallmark Cards se estableció en 1913 para comercializar tarjetas navideñas de producción propia. Los hermanos Hall capitalizaron un creciente deseo de tarjetas de felicitación más personalizadas, y alcanzaron un éxito crítico cuando el estallido de la Primera Guerra Mundial aumentó la demanda de tarjetas para enviar a los soldados, de temática más patriótica.

 

 

Idiosincráticas "tarjetas de estudio" con ilustraciones de dibujos animados y, a veces, humor subido de tono marcaron la década de 1950. Las imágenes nostálgicas, sentimentales y religiosas han continuado su popularidad y, en el siglo XXI, las reproducciones de tarjetas victorianas y eduardianas son fáciles de conseguir.

 

En las últimas décadas, la incursión de las nuevas tecnologías han sido las responsables de la disminución de la tarjeta navideña.

 

 

 

 

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